Implicaciones de la virtualidad en la percepción de los
contenidos
La era de las nuevas tecnología de la información y
comunicación en la que nos encontramos hoy, nos ofrece numerosas ventajas.
Parece que cada vez más se va cercando el trecho entre las películas de ciencia
ficción que nos dejan perplejos con toda su creatividad y con todo sus efectos
especiales y entre la propia realidad. Una realidad que está en constante
cambio y que no nos deja apenas tiempo para digerir lo ya establecido. Si bien
es cierto, la virtualidad tiene una enorme potencialidad didáctica favoreciendo
y fomentando el aprendizaje, no podemos obviar que el uso de las tecnologías
está totalmente integrada en nuestra cultura, de hecho nos resultaría casi
imposible imaginarnos un mundo sin ellas. Sería un error no aprovechar o hacer
caso omiso a las tecnologías en el campo de la educación y la didáctica ya que
éstas son capaces de guiarnos virtualmente por un museo de Japón explicándonos
cada detalle con el máximo rigor, desde nuestra propia casa, o tener cientos de
libros en un lector ebook de apenas 6 pulgadas que podrás llevar a todas partes
del mundo o como a través de una videollamada se pueden realizar conferencias,
reuniones profesionales, eventos familiares, etc...Como podemos ver todas ellas
nos aportan grandes dosis de comodidades, facilidades, rompiendo barreras
arquitectónicas, y evitando verdaderos quebraderos de cabeza con respecto al
tiempo empleado.
Ahora bien, puede la virtualidad suplir a lo
tangible, a lo real, dicho de otra manera, ¿puede una visita virtual aun museo
ofrecernos el olor, su impresión, su tacto, de cómo sería si estuviéramos
físicamente en el museo?. ¿Puede un lector ebook suplir el tacto de las hojas
al pasar?. ¿Puede una videollamada suplir el abrazo presenciar a un ser
querido?. Por todo ello no debe entenderse la virtualidad como cambio a la de
lo real, sino como complemento.
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